APRENDE SOBRE ASPERGER

20 de octubre de 2021
  • Asperger (AS) es un trastorno del neurodesarrollo que afecta, especialmente, a la comunicación e interacción social. Este trastorno se incluye dentro de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA).

    Quien lo padece también presenta dificultades en la flexibilidad del pensamiento, pero a diferencia del autismo, se caracterizan por poseer un lenguaje fluido y una capacidad intelectual media e incluso superior a la del resto de la población.

    Por otro lado, las personas con un diagnóstico de síndrome de Asperger suelen tener intereses limitados y preocupaciones inusuales hacia un objeto o actividad particular.

    Se desconoce cuáles son las causas de los trastornos del espectro autista, aunque se consideran que existen ciertos factores que predisponen a ello.

    Tal y como reseñábamos al inicio, unas de las características más particulares del síndrome de Asperger es la dificultad de interacción social. No obstante, hay muchos otros indicadores propios de este trastorno.

    • Inmadurez emocional.
    • Rutinas autoimpuestas.
    • Intereses limitados. 
    • Sentimientos de incomprensión y soledad.
    • Dificultad en la flexibilidad del pensamiento. Por eso es habitual que presente problemas académicos, adaptación horaria, cambio de profesores, etc.
    • Dificultad para trabajar en equipo y mantener relaciones sociales de amistad o pareja.
    • Ansiedad y depresión.
    • Perfeccionismo.
    • Dificultad en la toma de decisiones.
    • Son muy directos y dicen lo que piensan en todo momento.
    • Problemas para entender las bromas, metáforas e ironías.

    Pese a los diferentes síntomas que puede presentar el paciente, conviene recordar que estos se manifiestan de manera diferente en cada individuo, por lo que será necesario un diagnóstico individual para identificar su presencia.

    Para el diagnóstico del síndrome de Asperger el especialista evaluará si el paciente presenta problemas en la interacción social, lleva a cabo patrones repetitivos y muestra un interés limitado por ciertas actividades.

    Por otro lado, también deberá determinar que no existe retraso significativo en el desarrollo cognitivo y el lenguaje.

    Algunas de las pruebas más habituales que suelen practicarse son:

    • Evaluación genética.
    • Evaluación neurológica.
    • Pruebas para comprobar la función psicomotriz.
    • Pruebas cognitivas.

    En niños se solicita también una entrevista con los padres y durante la edad adulta se comprueba si el paciente posee o no habilidades para llevar una vida independiente.

    También se complementa el diagnóstico con los familiares más allegados.

    Dado que se trata de un trastorno del neurodesarrollo que afecta a cómo se desarrolla y configura el sistema nervioso, no existe un tratamiento que lo pueda prevenir ni curar.

    Pese a ello, existen pautas y sistemas de apoyo que tienen un carácter psicoeducativo y cuya función es promover la calidad de vida de las personas y sus familias.

    Además, también se trabaja para potenciar sus puntos fuertes y favorecer su inclusión y participación social. Es decir, el tratamiento va dirigido a maximizar las capacidades de desarrollo, aprendizaje e interacción social.

    Por último, cabe señalar que es importante proporcionar herramientas de autocontrol y ayudarles a tener una imagen positiva de sí mismo.

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